Bosón de Higgs

Tal vez una de las predicciones teóricas más famosas del Modelo Estándar, tiene que ver con la existencia de un bosón encargado de proveer la propiedad que llamamos masa a las demás partículas elementales.

Generalmente al pensar en la masa se hace una asociación directa con el peso. Lo cierto es que  -aunque-  están relacionados no es la manera más correcta de entender el concepto. La masa es una medida de la oposición de un cuerpo a cambiar su movimiento cuando se le aplica una fuerza (por ejemplo: cuanto mayor es su masa más cuesta empujarlo). A esto se le llama inercia, y la masa es la medida de la inercia de un cuerpo. Cuando se habla del Higgs, nos referimos a ese último concepto de masa.

El bosón de Higgs genera un campo que afecta todo el espacio, se le conoce como campo de Higgs. Las partículas fundamentales que se acoplan con este campo adquieren inercia, cuanta más oposición al movimiento experimente una partícula debido a la interacción con el campo mayor será su masa.  Las partículas que no tienen masa (como los fotones) son, por decirlo de alguna manera, “inmunes” al campo de Higgs y por lo tanto se mueven en él sin oposición alguna.

Esta propuesta fue hecha de forma teórica en 1964 por un grupo de físicos, entre ellos Peter Higgs, a quien el bosón debe su nombre. Los científicos propusieron además que para ser observado se debía llegar a energías muy altas.

Fue necesario entonces el paso de varias décadas para pensar seriamente en poder medir la presencia del bosón de Higgs de forma experimental pues aún en los ochentas ningún experimento se acercaba a la energía requerida para detectarlo. Fue preciso construir colisionadores de última generación, como el Tevatron del FermiLab en los Estados Unidos y, más recientemente, el Gran Colisionador de Hadrones del CERN en Europa. El costo de construcción y operación de estos centros sobrepasa los cientos de millones de dólares lo que enciende la chispa del debate ¿se justifica semejante gasto para investigación  en ciencia básica? No nos extenderemos en esto ahora pero dejamos abierta la pregunta.

Entre el 3 y el 4 de julio de este año científicos (tanto de Fermilab como del CERN) hicieron un anuncio que podría marcar la historia de la física. Se comunicó el hallazgo de una nueva partícula cuyas propiedades corresponden a las predichas para el bosón de Higgs

Este descubrimiento constituiría un paso más en la comprensión de nuestro universo y, sin duda, un triunfo de la ciencia al lograr afianzar aún más las bases del Modelo Estándar. La existencia del bosón de Higgs sería además un voto a favor de la capacidad humana para entender y predecir las propiedades del universo sin más herramientas que su propio pensamiento. Causa un poco de vértigo nada más imaginar el sentimiento que debe embargar a Peter Higgs y sus colegas, al ver que su propuesta, que hace cinco décadas parecía una locura, está a punto de ser confirmada.

Dentro de toda esta expectativa y la innegable alegría de poder presenciar este momento no hay que perder de vista que aún faltan infinidad de cosas por entender. Los misterios del universo son más de los que hemos logrado explicar, cada nuevo descubrimiento trae consigo muchísimas preguntas y es parte de nuestra naturaleza querer contestarlas.

Quedamos a la espera de una confirmación oficial del descubrimiento del bosón de Higgs. Si no se diera, a derribar viejas teorías y plantear otras nuevas, que a fin de cuentas eso es lo que hacemos los físicos.

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